Los Fariseos en el Nuevo Testamento (una revisión)

 

La imagen negativa en la enseñanza de los padres de la Iglesia con respecto a los Fariseos fue uno de los temas mas importantes que sirvió como justificativo, o mas bien, pretexto para la relación negativa de la Iglesia con respecto al judaísmo a lo largo de la historia.

Un ejemplo, está en la enseñanza de Juan Crisóstomo cuando enseña que: “Juan Evangelista,  por su parte, pone de manifiesto la maldad de los judíos por la embajada que enviaron al Bautista para preguntarle: “¿Eres tú Elías? ¿Eres tú el Cristo?”. Por lo que añade: “Y los comisionados eran de entre los fariseos” (Jn.1,24).  Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. De Mateo,11,1  y también: “Apremiaba Juan Bautista a los fariseos y saduceos que venían a su bautismo diciendo: “Raza de víboras, ¿quién os enseñaráa escapar de la ira que viene? Obrad pues dignos frutos de penitencia” (Mt.3,7-8). Los que antaño fueron llamados hijos de D”s reciben ahora por razón de sus crímenes el nombre de raza de víboras porque, haciendo la voluntad del diablo, que fue llamado desde el principio “serpiente”, ellos mismos se hicieron hijos del diablo, según aquello que dicen en el Evangelio: “Vosotros tenéis por padre al diablo y queréis llevar a cabo lo deseos de vuestro padre (Jn 8,44)”. Cromacio de Aquileya (Obispo de Aquileya (fl. 387-407), Comentario al Evangelio de Mateo, 10,2. Obra preparada por Manlio Simonetti. Director de la edición en castellano por, Marcelo Merino Rodríguez. Editorial Ciudad Nueva. Madrid. 2004, pag.89. Anotación al margen, el tema de Jn.8,31-47, ya fue tratado en el trabajo anterior pags.173-174, además, a las personas a que Jesús dice que tienen por padre al diablo, el texto, si bien los denomina , judíos, no informa que son fariseos.

El NT, en general posee un mensaje diferente con respecto al tema específico de los fariseos que aquí se pasará a considerar.

Se comenzará con una cita del Evangelio de Mateo:

10 Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?12 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

Mt.9,10-13 (cf. Mr.2,15-17; Lc.5,29-32)

De este pasaje de mateo se pueden aprender principalmente dos lecciones: 1) Puesto que Jesús está sentado en la mesa con pecadores y los fariseos están de observadores, Jesús les explica que el viene a llamar a pecadores al arrepentimiento y no a justos, o sea, en esta escena son los fariseos los que son denominados de esta forma. Según esto los fariseos presentes en esta oportunidad son denominados por Jesús como sanos, que no tienen necesidad de médico, o sea, de Jesús mismo  y también son llamados justos por él. 2) Teniendo en cuenta que el público de publicanos (Recaudadores de impuesto para el Imperio romano)  y de pecadores son judíos, Jesús los impele únicamente al arrepentimiento (“Tshuvá” en hebreo), como lo haría cualquier rabino o persona preocupada por tratar de cambiar la conducta de esta gente. Jesús no declara que estos judíos son ovejas suyas como en Jn.10.

Otro ejemplo, esta en el caso en que el fariseo Rabi Gamaliel, mas conocido en la tradición judía como Gamaliel “el viejo” perteneciente a la primera generación de Tanaítas (redactores del Talmud y maestro de Pablo), el apela, con éxito, en el Concilio (Sanhedrin) por la vida de Pedro y demás apóstoles y de ésta manera salva prácticamente a la embrionaria Iglesia, permitiéndole su futuro desarrollo y lo mas importante, es que el Sanhedrin acepta la argumentación de Gamaliel:

38 Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá;39 mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.

Hch.5,38-39

Es así como el Sanhedrín libera prácticamente a la Iglesia de las acusaciones contra ella, puesto que, a pesar de la intimidación de no hablar, continuaron predicando en el Templo mismo, sin que les sucediera nada (Hech.5,40-42).El Tribunal rabínico, el Sanhedrín, estaba formado por personas pertenecientes a los así llamados el partido de los fariseos y el de los Saduceos. Teniendo, esto en cuenta, parecería ser que los miembros fariseos del Sanhedrin, tenían algún conocimiento acerca de la misión de la naciente Iglesia cristiana y colaboraban con el desarrollo de ésta (formada a su vez, principalmente por fariseos).

El caso de José de Arimatrea, es otro ejemplo, de lo que se está exponiendo, puesto que este hombre rico que había sido discípulo de Jesus:

50 Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo.51 Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos,52 fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.53 Y quitándolo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie.54 Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo.[a]

Lc.23,50-54

El fariseísmo de José de Arimatrea se podría deducir de su creencia y espera en el reino de D”s, que era una creencia farisea, si bien los esenios tenían una idea similar, no existían esenios en el Sanhedrín.

También el caso de Nicodemo es semejante al de José de Arimatrea. Acerca de éste el NT sí afirma que era fariseo y un principal entre los judíos:

 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.

Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.

Jn.3,1-2

Además Nicodemo, que era un maestro de la ley (Jn.3,10), es decir, rabino apela a favor de Jesús recurriendo a la ley:

50 Les dijo Nicodemo, el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos:51 ¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho? 52 Respondieron y le dijeron: ¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta.53 Cada uno se fue a su casa;

Jn.7,50-53

Según, éste texto la intervención de Nicodemo tuvo éxito, puesto que los alguacíles que fueron enviados a prender a Jesús se volvieron a sus casas. Por su parte, Jesús se fue al Monte de los Olivos y por la mañana volvió al Templo y siguió enseñando, como si nada hubiera pasado (Jn.8,1-2).Resulta evidente, que estos maestros: rabinos fariseos, conocían los detalles del plan redentor y sabían que aun no había llegado el momento del sacrificio del cordero de D”s. Es muy probable que Nicodemo siendo maestro y principal entre los judíos: (Jn3,1;10) haya sido también un miembro del Sanhedrin, aunque el NT no lo afirme fehacientemente.

Según el Evangelio de Juan, la última aparición de Nicodemo en el NT, ocurre cuando Jesús es sepultado, por dos de sus discípulos, ambos fariseos y ambos miembros del Sanhedrin: José de Arimatrea y Nicodemo (Jn.19,39-41). Parece ser, que la Iglesia en formación , que se preparaba para jugar su rol en el mundo, de ir a buscar a las “ovejas perdidas de la casa de Israel” y a los gentiles, poseía grandes aliados en el Concilio, los que con bastante facilidad lograban influir sobre decisiones y actitudes de éste, a favor del naciente movimiento cristiano.

En resumen, habría que comenzar a reconsiderar el rol del Sanhedrín con respecto al incipiente proceso de formación de la Iglesia, no ya como enemigo de la misma, sino como un oculto aliado y colaborador, especialmente con respecto a los miembros fariseos de éste.

Otro ejemplo de la intervención de los fariseos en la protección de la misión de Jesús se encuentra en el reporte de Lucas en la oportunidad en que Jesús pasaba “por ciudades y aldeas”:

31 Aquel mismo día llegaron unos fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.32 Y les dijo: Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra.33 Sin embargo, es necesario que hoy y mañana y pasado mañana siga mi camino; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén.

Lc.13,31-33

En este ejemplo se ve a los fariseos salvando a Jesús de una muerte antes de tiempo y en un lugar no adecuado, o sea, fuera de Jerusalem, puesto que Adversario, representado por Herodes, esta muy interesado en desbaratar el plan divino, matándolo antes de que pudiera cumplir con su sacrificio redentor, que solo podía realizarse en Jerusalem.

Sin estos protectores fariseos, que aparecen en los momentos críticos para salvar a Jesús y a sus discípulos de cumplir con los planes divinos de redención, estos probablemente se hubieran visto desbaratados, representando así, un triunfo para los planes satánicos que se oponen al proyecto de redención de D”s.

Según el NT la mayoría de los discípulos de Jesús serían todos fariseos (Hay, por lo menos, un celote). Esto se deduce de lo que escriben Mateo y Lucas sobre las enseñanzas de Jesús antes del fin y de la venida del Hijo del Hombre.

Cuando Jesús estaba en camino a Jerusalem y paso entre Samaria y Galilea ocurrió la curación de los diez leprosos (Lc.17,11-19) e inmediatamente fue interrogado por los fariseos acerca del tiempo en que había de venir el reino de D”s y su respuesta fue:

20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.22 Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis.

Lc.17,20-22

De aquí se aprende que el reino de D”s está entre los fariseos. También se tiene la impresión que el texto no hace ninguna distinción entre los fariseos y los discípulos. Si existiesen en verdad dos grupos diferentes, no tendría sentido que Jesús se dirigiera en la segunda mitad de su respuesta a sus discípulos que no solo no se mostraron interesados en el tema, sino que en éste pasaje hacen su aparición en escena en forma sorpresiva y silenciosa. Una secuencia lógica del texto sería que Jesús en vez de dirigirse a sus discípulos continuara haciéndolo a los fariseos , y en vez de decir : “y dijo a sus discípulos” tendría que haber dicho: “y dijo a los fariseos”, especialmente, después de informarles a estos últimos que el reino de D”s estaba entre ellos. Según esto, se puede deducir que los fariseos y los discípulos de Jesús son las mismas personas, o con otras palabras, los fariseos de ésta perícopa son también sus discípulos.

Otra demostración de lo arriba argumentado, se encuentra en el Evangelio de Mateo (24,3;14), cuando Jesús enseña acerca de la venida del reino y esta vez lo hace en respuesta a un interrogante de sus discípulos:

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Mt.24,3:14

Es cierto que Lucas (17,20-22) no especifica claramente el lugar en que  los fariseos interrogan a Jesús acerca del reino de D”s, sin embargo, no se puede dejar de observar que el relato sobre la pregunta de los fariseos acontece inmediatamente (y sin aviso previo) a la curación de los diez leprosos, lo que da lugar a suponer que los dos acontecimientos sucedieron en el mismo lugar.

Ahora bien, si se lograra averiguar el lugar en donde ocurrió el encuentro entre Jesús y los leprosos, se podría determinar también el lugar en el cual Jesús es interrogado por los fariseos.

11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos13 y alzaron la voz, diciendo: !!Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.

Lc.17,11-14

Ya se demostró en el trabajo anterior (pags. 118-119), que esta Galilea es un lugar en el monte de los Olivos. Por consiguiente, este hecho aclara el lugar en donde los discípulos de Jesús lo interrogan acerca del mismo tema que los fariseos. Esta circunstancia demuestra que el NT esta enseñando que los discípulos son los mismos personajes con los que Jesús dialoga, o sea, los fariseos en Lc.17,20-22. Según esto, cabe aceptar que casi todos los discípulos de Jesús eran fariseos, es sabido que por lo menos uno era celote. Por consiguiente, se debe concluir que la primitiva Iglesia de Jerusalem, no solamente es judía, lo que al respecto no hay discusión, sino que es también farisea.

Años mas tarde, otro fariseo, Saúl de Tarso (San Pablo), que se vanagloriaba de ser discípulo del fariseo Gamaliel “el viejo” (Hch.22,3), cuyo rol en el apoyo a la Iglesia, ya se vio mas arriba, impulsará el desarrollo de la Iglesia en el Imperio Romano, sentando las bases del proceso comenzado por Jesús de Nazaret y sus discípulos fariseos.

Otro caso, que comprueba que los fariseos del Sanhedrin actuaban a favor del desarrollo de la Iglesia, se encuentra en el relato de Pablo compareciendo ante el Concilio (de Cesarea marítima):

23:6 Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alzó la voz en el concilio: Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos se me juzga.
23:7 Cuando dijo esto, se produjo disensión entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió.
23:8 Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas.
23:9 Y hubo un gran vocerío; y levantándose los escribas de la parte de los fariseos, contendían, diciendo: Ningún mal hallamos en este hombre; que si un espíritu le ha hablado, o un ángel, no resistamos a Dios.
23:10 Y habiendo grande disensión, el tribuno, teniendo temor de que Pablo fuese despedazado por ellos, mandó que bajasen soldados y le arrebatasen de en medio de ellos, y le llevasen a la fortaleza.
23:11 A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.

Hech.23,6-11

Aquí se ve con mas claridad la conducta del fariseísmo en general con respecto a los líderes de la Iglesia. Es interesante observar que el argumento que úsan para convencer a los saduceos, es el mismo. Así se tiene que cuando los escribas de los fariseos en Cesárea, intervienen a favor de Pablo, dicen: “no resistamos a D”s”, recuerdan las mismas palabras de Gamaliel, en Jerusalem, cuando defiende a Pedro y los apóstoles: “No seáis, tal vez, hallados luchando contra D”s” (Hch.5,39).

Si bien resulta evidente la importancia que tuvieron los fariseos (y el fariseísmo) en el desarrollo de la Iglesia naciente, no se puede por esta razón dejar de considerar las expresiones sumamente negativas de Jesús contra este sector del judaísmo. Sin embargo, estas acusaciones de Jesús no son de ninguna manera originales de él, sino que están extraídas del Talmud, que constituye el cuerpo doctrinario principal de la literatura rabínica.

El profesor David Flusser (Flusser, David, Las fuentes judías del cristianismo. Ed. Del Ministerio de Seguridad de Israel. Biblioteca de la radio (trasmisiones) Universitaria. Tel Aviv.1980, cap.4 (en hebreo),Pag.22-25″ explica acerca del origen del nombre “fariseo” y acerca de las fuentes rabínicas en las que Jesús encontró los argumentos para sus expresiones negativas contra cierto grupo de este sector del judaísmo: “En su origen se uso la palabra “fariseos” como término despectivo, para señalar a personas que se separaban de la comunidad.

Está palabra: “fariseos” aparece solo en pocas ocasiones, por ejemplo, en el caso sobre las costumbres sobre la purificación, en donde se habla de una blenorragia farisea, etc, …Así también se usa la palabra fariseos en la literatura talmúdica en boca de los adversarios (saduceos) entre los sabios (del Talmud), por ejemplo, si hay una discusión entre los sabios y los saduceos, estos últimos se dirigían a los sabios como “fariseos” (como los que se apartan de la comunidad de Israel). (La aclaración parentética es del autor)…

Los fariseos mismos, a fin de evitar las connotaciones negativas de la palabra, acostumbraban a llamarse, así mismos: “Israel” o “sabios de Israel”, es decir, que no son ellos los que se apartan del camino del pueblo, sino que son ellos mismos Israel.

Otro uso de la palabra “fariseos” se da cuando los sabios (rabinos) hablan entre ellos de personas (fariseas) con características negativas. Ellos hablan de las siete malas características de los fariseos (Talmud de Jerusalem. Tratado Berajot 9,14b). Jesús dice en el Evangelio de Mateo23,14-29, siete veces: “Oh, escribas y fariseos hipócritas” y en el Talmud se mencionan siete tipos de fariseos negativos, de los cuales cinco de ellos son llamados hipócritas”.

El Prof. Flusser analiza mas sistemáticamente, algunos paralelismos entre el NT y el Talmud acerca de aquel grupo dentro del judaísmo rabínico, llamados “fariseos hipócritas”. Aquí se citará un caso ilustrativo que corresponde a un tipo de fariseos que aparece en Mateo23:

Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:
En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.
Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.
Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. 

Mt.23,1-4

Según el Prof. Flusser:

“De igual manera se relata en el Talmud de Jerusalem, acerca de éste tipo de personaje (negativo) entre los fariseos, que es llamado “fariseo sikmita” (parush shikmi), o sea, de la ciudad de Siquem. En el Talmud Babli se explica que estos hacen lo que hicieron los moradores de Siquem (Gn.34,1-24) que recibieron el “judaísmo” la religión de Jacob-Israel, solo en apariencia. Los interpretes de éste pasaje del Talmud de Jerusalem, dicen que éste tipo de fariseo pone los mandamientos sobre el hombro para mostrarlos a los demás…El prof. Ezequiel Kutsher (q.e.p.d.) estuvo de acuerdo con mi proposición de que es posible entender la palabra “carga” es en este contexto como que “cargó a otro”, es decir, que carga los mandamientos sobre “los hombros (shekjem)de los demás”. 

Parecería ser –escribe el Prof. Flusser- que dentro del mundo rabínico existían personajes negativos, en los cuales, había un abismo entre sus hechos y sus palabras. Estos eran los hipócritas. Un fariseo hipócrita opina que si un hombre se está ahogando, el que lo va a salvar debe primero sacarse las filacterias y solo después saltar al agua.

Las recriminaciones de los sabios (rabinos fariseos) contra éste tipo de fariseos negativos son similares a las de Jesús, que dice que se ponen filacterias anchas y se sientan en los primeros lugares de la Sinagoga para hacerse ver y les gusta hacerse llamar Rabi (sabio-maestro)- No obstante, Jesús recalca que sus enseñanzas deben guiar a los discípulos puesto que están sentados en la cátedra de Moisés (Mt.32,1-4), a pesar que de él critica a los que de entre ellos dicen lo que se debe hacer pero ellos mismos no lo hacen.

Aquí cabe la pregunta: ¿Cómo definir desde el punto de vista social a los fariseos que son llamados hipócritas tanto por Jesús, por los esenios y por la literatura talmúdica?. Es muy difícil saber quienes eran estos hombres en el mundo rabínico, que llevaron a personas tan diferentes como Jesús, el rey saduceo Janeo y los esenios a encontrar en el mundo fariseo hombres hipócritas”.

Con ésta larga cita del Prof. Flusser, queda demostrado que las acusaciones de Jesús contra cierto grupo dentro de los fariseos no son originales, sino que él también expresa las mismas denuncias que el fariseísmo mismo realizaba contra ésta gente que vivía dentro de sus propias comunidades. De esto, se puede deducir también, que si Jesús no es saduceo ni esenio, tiene que haber sido un fariseo mas, además, se coloca en la misma línea de conducta que los rabinos de aquellos días, según lo expresa el Talmud en sus propis escritos.

Aquí se va a insistir como conclusión de lo arriba considerado que la acusación de Jesús contra los fariseos está dirigida, únicamente a un sector de éstos, ya que de no ser así, sus acusaciones serían, también, válidas contra personajes como José de Arimatea, Gamaliel el viejo, contra sus propios discípulos y apóstoles (entre otras cosas, porque les instruye cumplir con las enseñanzas del judaísmo fariseo y no las enseñanzas esenias ni con saduceas),  contra él mismo y mas tarde contra el mismo Pablo.

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