Dos caminos de salvación para el pueblo de D’s           

Dos caminos de salvación para el pueblo de D’s           

En un artículo del periodista Jean Duhaime, acerca del simposio que se celebró en la conmemoración del 40 aniversario de la Declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano ll, en 2005, se reporta que, al comenzar su alocución, el cardenal Walter Kasper leyó una carta del papa Benedicto XVI. En ella, el Sumo Pontífice expresaba su esperanza de que “en el diálogo teológico, así como en los contactos y la colaboración cotidianos, los cristianos y los judíos ofrezcan un testimonio común cada vez más convincente del Dios único y de sus mandamientos, de la santidad de la vida, la promoción de la dignidad humana (…)”.

Más adelante, el cardenal Kasper insistía en la tarea teológica que le espera a la nueva generación:

Tenemos algunos “fragmentos”, pero todavía no una verdadera teología del judaísmo. Del mismo modo, queda por elaborarse una teología judía del cristianismo.[1]

El aporte de este capítulo al diálogo teológico consiste en concentrar varios ejemplos acerca de la enseñanza del NT sobre la existencia de dos caminos de redención, como ya se vio en varias partes del trabajo anterior[2] , y en gran parte de este, y además, en que agrega nuevas perspectivas a la formación de una teología judía del cristianismo tal como el cardenal Walter Kasper solicita que se realice en la tarea teológica de la nueva generación. Se recuerda también que esta contribución a la formación de una teología judía del cristianismo, que se pretende realizar en este trabajo, consiste en recordar, en primer lugar, que el pueblo de D’s, está formado por dos casas o reinos: la casa de Judá y la casa de Israel (ambas se hallan actualmente separadas y recorriendo distintos caminos de salvación); y, en segundo lugar, que en los últimos dos mil años se agregaron a la casa de Israel también gentiles (Talmud Babli.Tratado Pesajim 87b), para salvación también de estos. Es bien sabido que el Magisterio de la Iglesia Católica romana, expresado en documentos de la propia iglesia, y especialmente el Papa anterior no solo no conciben, sino que tampoco aceptan la existencia de dos caminos de salvación, o sea, uno para los gentiles, bien expresado en Ro.10:9, y otro para los judíos, también claramente insinuado a lo largo del NT, como se verán algunos ejemplos más adelante.

Aquí se va a tratar de hacer una aportación a los dos temas propuestos por el Card. W. Kasper,  sobre el diálogo teológico, y en este marco tocar un aspecto de nuestra visión judía del cristianismo, basada en una interpretación del NT, que pretende ser, sobre este tema, más coherente que las expuestas hasta ahora.

Desde los comienzos mismos del cristianismo, los padres de la Iglesia provenientes del paganismo interpretaron al NT, por así llamarlo, “en clave de dos”, es decir dividieron al mensaje de redención de este texto a solamente dos grupos: los judíos y los gentiles.

De esta manera, la Iglesia interpretó a Mt.15:24, como ya se vio en el trabajo anterior[3],) en donde dice: Respondió él (Jesús): No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel, en el sentido que su misión era primordialmente destinada a los judíos y luego, en una segunda etapa, a los gentiles. Sin embargo, el texto de Mateo es muy claro con respecto a la misión de Jesús, que está dirigida a la casa de Israel y no a los judíos que conforman la casa de Judá. La casa de Israel consiste en las así llamadas  “diez tribus perdidas de la casa de Israel”, que se encuentran mezcladas en el mundo gentil y que habían perdido toda su identidad nacional y religiosa, como consecuencia de la conquista de este reino del norte (o casa de Israel) y de la dispersión de la gran mayoría de su población por parte del Imperio asirio en el -722. Indudablemente que sin la recuperación de esta parte vital del pueblo de Israel no puede haber salvación ni para los judíos ni para el resto del mundo, como lo atestiguan no solo el AT y la tradición judía, sino también el N.T. (por ej. Ez. 37:15-28; Jr. 3:17-18; Zac. 10:3-8; Jn. 10; Lc. 15; Ro. 11, etcétera), o sea que la salvación es para las doce tribus de Israel y no para alguna(s) en particular. El N.T. es coherente con esta concepción:

  1. a) Tenía (la Jerusalem celeste) un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas doce ángeles y nombres inscriptos, que son de las doce tribus de los hijos de Israel…”21:12-14.

b)… y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. Ap.7:4;

  1. c) Santiago siervo de D’s y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión. Salud. Sgo.1:1;
  2. d) Ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino en Isaac te será llamada descendencia…sino los que son hijos, según la promesa, son contados como descendientes. (Ro.9:7)…Como está escrito: a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí (Mal.1:2-3; cf.Ro. 9:13)

 

De esto último se puede inferir que ambas partes del pueblo de Israel recorren caminos diferentes. Aquí no se explicarán los “porqués” de esta diferencia de caminos de salvación a fin de alcanzar el mismo objetivo de redención; solamente se va a hacer notar que el N.T. expone claramente acerca de estos dos caminos.

Una de las claves para la comprensión de la existencia de los dos caminos radica en leer el NT sobre este tema en “clave de tres”, o sea, que se está hablando acerca de tres grupos muy bien definidos: la casa de Judá (los judíos), la casa de Israel (las diez tribus perdidas) y los gentiles. Aunque los dos últimos estén hoy en día tan mezclados que por ahora no se pueda distinguir la pertenencia de cada individuo a alguna de las tribus o a los gentiles, el N.T. se refiere claramente a estos tres grupos que constituyen elementos claves para una comprensión más correcta del N.T.

Se van a señalar aquí algunos hitos históricos:

Comienzos del reinado del Rey David:                                                     – 1000

“            “        “         “    “    Salomón                                                 –   960

“            “        “         “    “   Roboam (Rejabam)                                 –  920-913

 

El Cisma                                    Jeroboam                                                 -922; -901

Exilio Reino de Israel (o casa de Israel), por Asiria                                     -720

“         “      “   Judá, por Babilonia                                                             -526

Retorno de la c. de Judá, promovida por el rey Ciro de Persia                   -461

Destrucción de Jerusalem, por Roma                                                           70 e.c.

Segundo exilio de la casa de Judá, por el Imperio Romano                         130-2 e.c.

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Los ejemplos

Aquí se van a exponer algunos ejemplos acerca de la existencia de dos caminos de salvación.

                                                              l

Mateo 9:17

Este primer ejemplo ya fue expuesto en el trabajo anterior. No obstante, en el marco de este capítulo es importante plantearlo nuevamente. Los tres Sinópticos traen esta alegoría, pero será suficiente analizarla según el texto de Mateo, que enseña:

Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.  Mt. 9:17 (Mr. 2:22 y Lc. 5:37-39).

Según la tradición cristiana, el “vino nuevo” representaría al Nuevo Testamento. Así se tiene lo siguiente:

Esta oposición entre lo viejo y lo nuevo alude probablemente a la antigua alianza opuesta a la nueva...[4]

Según otra opinión:

El vino de esta figura (Mc.2:22) representa obviamente al Evangelio.[5]

Si el “vino nuevo” representa el N.T., obviamente el A.T. está representado por el “viejo” y los “odres” representarían, a su vez, los receptáculos de los vinos. Ciertamente que el recipiente del “vino viejo” son los judíos y el judaísmo y, por su parte, el recipiente del “vino nuevo” serían los gentiles y el cristianismo. Esta cita enseña que está prohibido poner vino nuevo en el receptáculo del viejo, es decir, poner el NT, la salvación por la confesión de fe de Ro.10:9, en los judíos y el judaísmo.

Préstese atención a que en ninguno de los sinópticos se prohíbe echar “vino viejo” en “odres nuevos”, o sea, poner el AT en el cristianismo, y esto es realmente lo que también ocurre.

Por otro lado, cualquier intento de poner “vino nuevo” en “odres viejos” significa no solo la perdición del judaísmo y de los judíos, sino también la perdición del “vino nuevo” o N.T., es decir, que se perdería el instrumento de salvación de los gentiles, lo que implica también la pérdida de estos en última instancia.

Este texto de Mateo (y paralelos) viene a confirmar la obligación de la Iglesia de cuidar no solo el “vino viejo” o AT, sino también los “odres viejos” o sea, a los judíos y al judaísmo que los contiene; además, de reconocer, doctrinalmente, la necesidad de dos caminos de redención, o sea, una a través del cumplimiento de la Ley de Sinaí por parte de los judíos y la otra a través de la fe en Jesucristo, para los gentiles.

Desde esta perspectiva, se puede también comprender mejor la declaración de Jesús en el Evangelio de Juan 4:22 “la salvación está (es de o viene de) en los judíos”, es decir, que si los judíos se pierden, desaparece al mismo tiempo la salvación de los gentiles.

 

                                                       II

 

La circuncisión de Timoteo: Hechos 16:1-3

Después llegó (Pablo) a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego, y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. Quiso Pablo que éste fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los judíos que había en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era griego. (Las negritas y la aclaración parentética son del autor). Hch. 16: 1-3 (versión Reina Valera 1960)

Ante todo es importante tener en cuenta que el judaísmo se transmite por la madre (o se lo adquiere por conversión), en este caso Timoteo era judío de nacimiento y de acuerdo a la Ley mosaica debía ser circuncidado. Esto es lo que hace Pablo.

Aquí, se debe considerar una de las dos posibilidades concernientes al término “por causa de los judíos”, que no necesariamente debe ser interpretado como una protesta de los judíos de mantener incircunciso a Timoteo, pues el texto dice que todos sabían que su padre era griego (gentil), no así su madre, y afirma, además, que su madre era conocida como judía, puesto que, esta es la situación que le da a Timoteo el status de judío.

Sin embargo, por otro lado, no se puede dejar de considerar la otra posibilidad: de que haya sido Pablo el que no conocía el origen judío de Timoteo y de que se haya enterado de esta situación por los judíos locales; y de que, quizás, ya informado de la condición judía de Timoteo, Pablo se haya manifestado de acuerdo con aquellos, y, según su concepción de los dos caminos de salvación, haya decidido circuncidar a Timoteo. Este es el motivo por el que Pablo decide circuncidar a Timoteo “por causa de los judíos”. No se puede encontrar en este relato de Hechos alguna declaración peyorativa contra los judíos, ya que ante la circunstancia planteada por estos, Pablo no tiene ningún motivo para no estar de acuerdo con ellos, sino todo lo contrario.

Si bien se conocía que su padre era gentil, esto no le daba a Timoteo el status de gentil, según la ley judía. Justamente esta declaración acerca del origen griego de su padre sería la intención del autor de Hechos para ocultar el conocimiento acerca del judaísmo de su madre, situación que aparentemente no pasó inadvertida (o mejor, no podía pasar inadvertida) para los miembros de la comunidad judía de Listra.

De cualquier manera, es un error (o un desprecio a Pablo) considerar que Pablo circuncidó a Timoteo por circunstancias sociales ajenas al origen judío de este, ya que Pablo sabía muy bien, y así lo enseñaba, lo siguiente:

He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído. Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia. Gl.5:2-5 (Las negritas son del autor).

Cuando en Gl.5:5 Pablo afirma: “Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia”,  se está refiriendo a “nosotros los judíos” en general.

Según esto, Pablo estaría sacando a su discípulo del camino de redención inaugurado por Jesús y comprometiéndolo en el camino de salvación a través del cumplimiento de la Ley de Sinaí. ¿Es esta actitud de Pablo correcta? Indudablemente que sí. Timoteo, al ser hijo de madre judía, es judío por definición y su único camino de salvación es a través del cumplimiento de la Ley y por este motivo tuvo que ser circuncidado. No hay otra alternativa para Timoteo. Los hombres tienen predestinados sus caminos de salvación; uno para los gentiles, tal como figura en Ro. 10:9, y otro para los judíos, por el cumplimiento de la Ley. El libre albedrío, en este caso, consiste en aceptar el camino predeterminado o rechazarlo; siendo esto así, se tiene que en el primer caso la opción es correcta y en el segundo se trata de una alternativa equivocada y por lo tanto es pecado.

Desde otro punto de vista, hay que considerar que la circuncisión de Timoteo se ejecuta antes que este comience su carrera apostólica. No obstante, no se puede decir que si Timoteo no se hubiera circuncidado habría tenido la posibilidad de salvarse por la gracia que Jesucristo trae únicamente para la casa de Israel y los gentiles. Timoteo siempre será judío con circuncisión o sin ella. De aquí se aprende que para Pablo un apóstol judío debe cumplir con toda la ley, muy especialmente la circuncisión de la carne:

 

Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje.

 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo.  Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto. Gn.17:12-14.[6]

 

Esta actitud de Pablo refuerza la enseñanza de Jesús acerca de que no viene a abolir la ley sino a cumplirla:

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará
de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos.
Mt.5:17-19.

 

Según esto, ya resulta fácil deducir que todos los apóstoles judíos estaban circuncidados y cumplían con la ley.

Está claro que el hecho de aguardar “por la fe la esperanza de la justicia” (Gl.5:5) no exime a los judíos de la obligación de guardar toda la Ley. La “fe” a la que Pablo se refiere aquí no es la fe en Cristo Jesús, puesto que esta fe no salva a los circuncidados que deben guardar toda la ley y tener la fe en D’s Padre, que es la fe que redime al judío. Según esto, un gentil que se circuncida, como el caso de Tito, está obligado a guardar toda la ley. La fe de un judío en Jesús de Nazaret, como está definida en Ro.10:9, no redime al judío, puesto que, por su estado de circuncidado, está obligado a guardar toda la ley. Es decir que la incircuncisión de un judío no lo libera de tener que guardar la Ley, sino que este se encuentra en un estado de anomalía que debe corregir. En resumen, para el circuncidado no existe opción de cambiar de camino de salvación, mientras que para el gentil esta opción sí existe, aunque no es recomendable, según la predicación de Pablo, de que cada uno, en la fe en que fue llamado, en ella se quede:

Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias. ¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide.   La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios.Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. 1Co.7:17-20 (Las negritas son del autor)

Por consiguiente, se insiste, Pablo y todos los judíos están trabajando por la restauración de Israel como enseña el libro de Hechos de los Apóstoles:

Señor ¿restaurarás el reino a Israel en estos días? Hch.1:6.

El N.T. enseña acerca de un proceso de restauración, no de reemplazo de un pueblo por otro. Se trata de restaurar a Israel, dividido, partido, en donde una de las partes está perdida, es decir, perdió su identidad nacional y religiosa. Por consiguiente, desde el momento en que están circuncidados deben guardar toda la Ley y desligarse del camino de salvación por la gracia divina, que inaugura Jesucristo para la salvación de la casa de Israel y los gentiles. El nacer judío no exime sino que obliga a ser circuncidado, esta no es una opción como ya se vio, es una predestinación. Puesto que estos caminos no son optativos, la salvación de los gentiles es a través de un acto de confesión acerca de la naturaleza mesiánica de Jesús y la creencia que D’s lo levantó de entre los muertos, tal como figura en Ro.10:9, mientras que los judíos se salvan a través el cumplimiento de la Ley de Sinaí, circuncisión incluida (Gn.17:9-14).

 

Ill

    Gálatas 2:7-9                                                       

En este ejemplo comenzaremos con el análisis de un pasaje de la epístola paulina a los gálatas y aprovecharemos la oportunidad de señalar los problemas que pueden causar las malas traducciones:

 Antes al contrario, viendo que me había sido confiada la evangelización de los incircuncisos, al igual que a Pedro la de los circuncisos,
pues el que actuó en Pedro para hacer de él un apóstol de los circuncisos, actuó también en mí para hacerme apóstol de los gentiles –
y reconociendo la gracia que me había sido concedida, Santiago, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos tendieron la mano en señal de comunión a mí y a Bernabé: nosotros nos iríamos a los gentiles y ellos a los circuncisos
… Gál. 2:7-9[7].

Según Gál.2:9 Santiago, Cefas (Pedro) y Juan van a la circuncisión y no solo Pedro (Cefas).

La traducción que se hizo de Gál. 2:7 en la Biblia de Jerusalem no es correcta. En el texto griego dice que a Pablo le fue confiado el Evangelio de la incircuncisión, en tanto que a Pedro, el de la circuncisión[8] . Por su parte, en el N.T. Interlineal Griego-Español[9], el texto dice:

…sino que por el contrario que me ha sido confiado (a Pablo) el Evangelio de la incircuncisión como a Pedro de la circuncisión.

También es correcta la traducción al castellano del N.T. de las Sociedades Bíblicas Unidas (Revisión de 1960).

El texto griego habla claramente de que a Pablo le fue confiado el Evangelio de la incircuncisión como a Pedro el (Evangelio) de la circuncisión.

Esto es muy importante, puesto que el Evangelio de la incircuncisión es diferente al Evangelio de la circuncisión; se está hablando de dos Evangelios diferentes, para dos públicos diferentes: los judíos y los gentiles. En este contexto, si el Evangelio de la incircuncisión consiste en los tres Sinópticos más el de Juan, y por extensión, de todo el N.T., cabría preguntar cuál es el Evangelio de la circuncisión, o sea, el de los judíos. ¿Dónde está este Evangelio que por definición, según el texto, es diferente al de la incircuncisión? Aquí, no podemos sino arribar a la conclusión que se trataría de un solo mensaje de Salvación para las dos partes de Israel que enseñarían sobre dos caminos de salvación con el común denominador acerca de los dos principales mandamientos que Jesús enseña en Mr. 12:29-31 (cf. Dt.6:4-5 y Lv.19:18). Por otro lado, ambas partes comparten la misma concepción respecto de que ha comenzado una nueva era durante la cual se abre un nuevo camino de salvación para todos los hombres que quieran entrar en él, excepto para los judíos (que poseen su propio camino, por el cumplimiento de la Ley de Moisés). Es decir, lo que los judíos llaman los dos mil años de los días del Mesías, y los cristianos: la era mesiánica.

 

lV

Romanos 3:28-31

Desde otra perspectiva, se lee en Ro.3:28-31

Porque pensamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley. ¿Acaso Dios lo es únicamente de los judíos y no también de los gentiles? ¡Sí, por cierto!, también de los gentiles; porque no hay más que un solo Dios, que justificará a los circuncisos (will justify circumcision) en virtud (by faith) de la fe y a los incircuncisos por medio (through the faith) de la fe. Entonces ¿por la fe privamos a la ley de su valor? ¡De ningún modo! Más bien, la consolidamos”. Ro.3:28-31 (Las negritas son del autor).

De aquí no queda más que concluir que los circuncisos (los judíos) son justificados por la fe directa en D’s [por la fe (by faith)], y los incircuncisos (los cristianos) son justificados por la fe en D’s (Padre) a través de la fe en el intermediario (Jesucristo). Además, se confirma que la fe de los judíos y la de los gentiles confirman la ley, o sea, que la Ley de Sinaí tiene también implícita la fe en el Padre a través de la fe en el Hijo, como ya se vio en el trabajo anterior (págs. 257-258), en la interpretación del HaAmek Davar sobre Bereshit (Génesis) 50:23. Aquí, el apóstol Pablo enseña acerca de dos tipos de fe en el Padre, una es la de los judíos que están bajo la ley y su fe es directa al Padre, y la otra, la de los gentiles que no están bajo la ley de Moisés, consiste en la fe en Jesús, el intermediario entre los hombres y el Padre (Ro.8:26 y 34); y en lo que respecta a la salvación de los gentiles, en Hebreos se lee:

Por lo cual puede (Jesús) también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a D’s, viviendo siempre para interceder por ellos”                                                 Hb.7:25. (La aclaración parentética es del autor)

                                                             V

Romanos 3:21-24

Otro ejemplo se encuentra en la epístola a los romanos:

Pero ahora aparte [“without-law”(Interlinear-Nestle, RSV)] de la ley, se ha manifestado la justicia de D’s, testificada por la Ley y los Profetas (AT), la justicia de D’s por medio de la fe en Jesucristo (También en Gá.2:16) para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de D’s, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo-Jesús”. Rom.3:21-24 (Las aclaraciones parentéticas y las negritas son del autor)

La comprensión más lógica y más simple de esta perícopa consiste en considerar que ”Aparte” de la ley (o sin la ley) se abre otro camino de salvación”: “La justicia de D’s por medio de la fe (en Jesucristo, esto significa que los que no son y no pueden ser justificados por la ley, serán justificados por la justicia de D’s por medio de la fe en Jesucristo, o sea, que la gracia de D’s los redime devolviéndoles la “gloria de D’s” que es Cristo-Jesús. Ciertamente, respecto de los judíos que están bajo la ley que Moisés entregó al pueblo de Israel en el Sinaí, su justificación no es gratuita, sino que está condicionada al cumplimiento de esta ley. Las razones o los porqués de esta situación ya fueron tratados en el trabajo anterior (págs.53-55). Por ahora, se debe confirmar solamente en este ejemplo la existencia de dos caminos de salvación.

 

 

 

Vl

Efesios 2:5

Otro ejemplo acerca de este tema se encuentra prestando atención a un interesante juego de palabras que Pablo realiza en Ef. 2:3-6, y especialmente en Ef. 2:5 :

aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida, juntamente con Cristo por gracia sois salvos.Ef. 2:5

Cuando Pablo escribe que la salvación es por la gracia a los gentiles (vosotros “por la gracia sois salvos”), no se refiere a “nosotros”, ya que a “nosotros” D’s nos da vida “juntamente con Cristo”, mientras que “vosotros”: “por la gracia sois salvos” o sea, que la vida que “nosotros” (la casa de Judá) recibimos “juntamente con Cristo” no es por la gracia, la que, por la cual, solamente “vosotros” sois salvos.

También en 2:8-9 se confirma lo arriba deducido:

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe (through faith); y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
no por obras, para que nadie se gloríe.

Aquí se refiere a los gentiles que son salvos por medio de la fe, o sea, por la fe en un intermediario: Jesús, y ciertamente, esta salvación no es por las obras de la ley. Por otra parte, se recalca, que la salvación de los judíos es por la fe directa en D’s que incluye el cumplimiento de las obras de la ley que D’s entregó en Sinaí.

 

                                                                           Vll

2 Pedro 1:1

Nuevamente en la segunda epístola de Pedro se lee:

Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro D’s y (el) salvador Jesucristo [en la Interlinear griego- inglés, dice: “…of our God and the Savior Jesus Christ”], una fe igualmente preciosa que la nuestra. 2 P.1:1 (Las negritas y las aclaraciones parentéticas son del autor)

En primer lugar la versión griega es mucho más explícita que la castellana, ya que según la lectura en griego queda perfectamente claro que Pedro hace una diferencia entre “nuestro D’s” y “el Salvador Jesucristo”.

Según esta cita, Pedro hace la diferencia de fe entre el público al que la epístola va dirigida y la fe de Pedro y los suyos, ya que la fe de los destinatarios de la epístola es “una fe igualmente preciosa que la nuestra”, o sea, una fe de la misma calidad, del mismo valor, no obstante, no la misma fe “que la nuestra”, ya que la fe de Pedro y de los judíos es una fe directa en D’s Padre, el Pastor de la casa de Judá, (Zac.10:3-6) y el cumplimiento de la ley, mientras que la fe de los gentiles incluye la fe en el Salvador Jesucristo, o sea, a través de un mediador (o intermediario) entre Di”s y los hombres (Ver Gá.3:20; 1Ti.2:5; He.8:6; 9:15 y 12:24) .

 

                                                                          Vlll

1Juan 4:15-16       

El apóstol Juan, en su primera epístola, se refiere también a las dos dispensaciones:

Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de D’s, D’s permanece en él, y él en D’s. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que D’s tiene para con nosotros. D’s es amor; y el que permanece en amor, permanece en D’s, y D’s en él. 1Jn. 4:15-16

Según esta cita, el apóstol estaría planteando una contradicción, puesto que en la primera parte del texto se afirma que la condición para que D’s permanezca en el individuo y este en D’s consiste en confesar que Jesús es el Hijo de D’s; mientras que en la segunda parte de la cita, se dice que la condición de la confesión no existe para que el individuo permanezca en D’s y D’s en él, ya que esta permanencia resulta como consecuencia del conocimiento y la fe en “el amor que D’s tiene para con nosotros”.

En la primera parte de la cita, Juan se refiere a “todo aquel” y en la segunda, a un grupo mucho más específico: a “nosotros”.

El primer grupo consiste en la casa de Israel y los gentiles, que ciertamente deben confesar que Jesús es el Hijo de D’s (Ro. 10:9), mientras que la casa de Judá permanece en D’s y D’s en él (o, ella), como consecuencia del conocimiento y la fe en el amor de D’s (cf. Ez.37:19 y en el NT. en Lc15:31, en donde la tradición cristiana identifica al hermano mayor con los judíos, como así también, en la epístola a los romanos Ro.9:3-5).

 

                                                                           lX

1Timoteo 2:3-6 y 2Timoteo 1:1-2

En el encabezamiento a la primera epístola a Timoteo se lee:

Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de D’s nuestro salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe: gracia, misericordia y paz, de D’s nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.

 1Tim.1:1-2

También en los incisos siguientes de esta epístola, se continúa con esta distinción entre D’s Padre, el salvador de los judíos, en este caso Pablo y el destinatario de esta carta: Timoteo (Hch.16:1), ambos judíos:

Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,  el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.  Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
el cual se dio a sí mismo en rescate por todos
, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.  Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad.
1Tim.2:3-6

Para los judíos Pablo y Timoteo, D’s Padre es el Salvador y el éxito en la misión que comienza con el sacrificio redentor de Jesucristo para la reincorporación de la casa de Israel, y la incorporación de los gentiles al pueblo de Israel es su esperanza. Indudablemente, sin el sacrificio de Jesús, que en principio es para el rescate de la casa de Israel y los gentiles; en última instancia afecta a la salvación de los judíos, ya que, sin la salvación de la casa de Israel tampoco hay salvación para la casa de Judá.

Cuando Jesús afirma que “se dio a sí mismo en rescate por todos”, se refiere únicamente a sus ovejas (la casa de Israel y los gentiles). Él no puede dar su vida por los judíos, puesto que ellos están siempre con el Padre, según la interpretación que hace la Iglesia en la Parábola del “Hijo pródigo” (Lc.15:31), y en Jn.10:26, en donde Jesús explica a los judíos que estos, al no ser de sus ovejas, es decir, al no pertenecer a su rebaño, no solo no pueden creer en él, sino que tampoco deben creer en él.

La segunda carta a Timoteo comienza:

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de D’s, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús, A Timoteo, amado hijo: gracia, misericordia y paz, de nuestro Padre y Jesucristo nuestro Señor. 2Tim.1:1-2

No se debe interpretar que Jesucristo es el salvador de los judíos, y en este caso, de los apóstoles judíos: Pablo y Timoteo. Jesús, en tanto Señor de los apóstoles judíos, es su maestro y guía en la misión de estos, puesto que el único salvador de los judíos es el Padre mismo, como lo atestigua Pablo en la primera epístola. Además esta afirmación de Pablo no es excepcional del texto de las SE, como ya se vio, por ejempo, en la parábola del hijo pródigo (Lc. 15:31), en Ro.11:25-26, en Zac.10:3-4, en Ez.37:19, etcétera.

 

                                                                           X

La cátedra de Moisés: Mateo 23:1-4 y paralelos

Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Mt. 23: 1-4; (Mr. 12:38-40; Lc. 11:37-54; 20:45-47)

Esta es una prueba más de la existencia de dos caminos, según el Nuevo Testamento. Aquí Jesús enseña a sus discípulos y a los judíos en general que deben guardar la ley de Moisés. Más aún, puesto que si la salvación de los judíos es por el cumplimiento de la ley de Sinaí, Jesús no viene a proponer un nuevo camino de salvación para los judíos, sino únicamente a la casa de Israel y a los gentiles. Pablo en Gálatas 5:1-5, explica a los gentiles que no deben guardar la ley y circuncidarse porque este es el camino de salvación solamente para los judíos, como ya se vio en los incisos anteriores.

 

Xl

Hechos 15:7-11

En la misma línea del ejemplo anterior se debe comprender la declaración de Pedro en Hechos15:7-11.

Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; (Hch.10:44; Hch.2): y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos. Hch.15:7-11

Según este pasaje del libro de Hechos de los Apóstoles, se observa que el apóstol del Evangelio de la circuncisión (es decir, de los judíos) afirma que: Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca (de Pedro) la palabra del evangelio y creyesen. Ya se vio en el trabajo anterior (págs. 224-225), donde se cita con extensión un Midrash de la tradición judía en donde Pedro es enviado por el liderazgo judío (rabinos) a liderar a la Iglesia cristiana que lo había elegido como su líder. Según este midrash, la misión de Pedro era doble, por un lado de proteger a los judíos y de instruir a la Iglesia respecto de que no les haga daño y de que los dejen en paz en el cumplimiento de sus costumbres y tradiciones religiosas, y por el otro lado, de liderar a la Iglesia. La cita se refiere al midrash “Agadata” de Shimon Caifá. Beit HaMidrash, sexta parte, al final. Hay que considerar que el público de este midrash era judío y que está escrito por rabinos, muy probablemente, en una época en que la Iglesia ya ejercía el poder político y los judíos estaban bajo este dominio; se explicarían, así, las descripciones amenazantes de la Iglesia con respecto a los judíos y al judaísmo, y la situación de dependencia de estos por la nobleza de la época, que en estos temas estaba subordinada a la autoridad religiosa.

Según una tradición midrashica, una de las mas importantes misiones del pueblo de Israel consiste en difundir la fe monoteísta a todas las naciones del mundo, so pena del abandono de D”s a Israel, su pueblo.

En el Midrash Rabá, VaIkrá 6,5, extraído del trabajo  (“Luaj Divrei Haimim (Mi brit ha Olam ad ketz haimim)”, pag. 17) Editado y dibujado por Ezra (no hay mayor detalles acerca del autor), se lee que: Si le cuentan (o reportan, enseñan) acerca de mi divinidad (dice D”s) a las naciones del mundo, entonces yo me separo de ustedes.

Por su parte, el Midrash Tanjuma, Dvarim (Deuteronomio) 3, dice que:

El Santo Bendito Sea le dio la Torá a Israel Para beneficio (שיזכו) de todas las naciones.

Y también:

Como ya lo explicamos en otro trabajo el Talmud de Babilonia enseña que es una misión de la casa de Israel (la diez tribus perdidas), de agregar gentiles a Israel:

El Tratado Pesajim 87b dice:

Dijo Rabí Eleazar: “El Santo, Bendito Sea, no dispersó a (la casa de) Israel entre las naciones, sino para que se sumen a ella gentiles.

Los incisos 8 a 11 de la cita no crean ningún problema: si los gentiles reciben el Espíritu Santo por el camino de salvación inaugurado para ellos (Ro.10:9) igual que el que poseen los judíos por el cumplimiento de la ley de Sinaí, tenemos una prueba respecto de que existen dos caminos de salvación y de que el camino iniciado por Jesús de Nazaret para la casa de Israel y los gentiles no suspende el camino de los judíos.

Ahora bien, respecto de donde dice: “Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos”, no se debe caer en el error de creer que los judíos deben cambiar su camino de salvación. Sobre esta cita (Hch.15:11), se pueden hacer las siguientes observaciones:

  1. El texto dice: “por la gracia del Señor Jesús”, y de ninguna manera: “por nuestra fe en el Señor Jesús”.
  2. La fe de los gentiles en el Señor Jesús (Ro.10:9) es la salvación para ellos únicamente. Por otro lado, la salvación de los judíos que están bajo la ley de Sinaí implica la circuncisión (Gl.5:2-4). Ya se vio que Pablo circuncida a Timoteo por ser un judío de nacimiento e incircunciso. No obstante, la salvación de los judíos depende, también, de la salvación de todo Israel, es decir, de la gracia que el Señor Jesús otorga a los gentiles (a la casa de Israel y los gentiles que se le agregan) y en este sentido: “seremos salvos igual que ellos”. Ciertamente que, si los gentiles no tuvieran fe en el Señor Jesús, no se salvarían, ya que este es el camino para su salvación. Ante esta situación tampoco hay salvación para los judíos aunque cumplan estos con toda la ley. La salvación es para todo Israel y no para una parte de ella:

y luego todo Israel será salvo, como está escrito:
Vendrá de Sion el Libertador,
Que apartará de Jacob la impiedad
Ro.11:26

Sin embargo, Pablo se estaría refiriendo a Is.60:21:

Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme. Is.60:21

Del mismo modo, si los judíos no cumplen con la ley, tampoco hay salvación para el mundo, porque la salvación está en los judíos (Jn.4:22) que cumplen con la ley. Nuevamente se constata la existencia de dos caminos de salvación, aunque, según la interpretación tradicional de este pasaje de Hechos 15, se entienda lo contrario[10].

 

 

                                                                  Xll

Justificado por la fe de Jesucristo: Gálatas 2:16-17; 19-21

sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de (“por medio de la fe de” Through-faith-of– Christ Jesus Intrlinear, Griego-Ingles. RSV. Op.cit.) Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. Y si buscando ser justificados (in order that-we might be justified-by faith on Christ- and-not-by Works-of the law) en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera. Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado (co crucified), y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios (by faith-I live-of the-Son of God), el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por de más murió Cristo. Gál.2:16-17; 19-21.

Observaciones

Según el texto griego, se explica que la justificación del hombre es por la fe de Cristo Jesús y no por la fe en Cristo Jesús (Gl.2:16).

  • Nosotros (los judíos) creemos en Jesucristo, es decir en su misión: pero esta fe en Jesucristo no nos salva a nosotros, sino que somos justificados por la fe de Cristo que es la fe directa en el Padre, o sea, la fe judía.
  • Analizamos lo dicho en 2:17: la fe en Cristo (el mesías hijo de David) es condición necesaria pero no suficiente para los judíos, puesto que estos deben cumplir, también, con las obras de la ley. El texto no dice que la fe que justifica a los judíos (“nosotros”) consista en la fe en Jesucristo o Cristo-Jesús, en referencia al mesías hijo de José, sino solamente en Cristo, que hace referencia al mesías hijo de David.
  • En 2:16-17: La justificación de “nosotros” (los judíos) es por la fe de Jesucristo (el mesías hijo de José) y también por la fe en Cristo (el mesías hijo de David). Las obras de la Ley son condiciones necesarias, pero no suficientes, puesto que se debe también creer en Cristo, o sea, en el Mesías, como ya se vio en el punto 2.
  • Del análisis de Gl.2:19-21, se pueden sacar las siguientes conclusiones: a) esta cita posee connotaciones que pertenecen al nivel esotérico de interpretación; b) ¿qué quiere decir la Escritura acerca de que Pablo, individualmente, está juntamente crucificado con Cristo?
  • Que Pablo viva (personalmente) “en la fe del Hijo de D’s”: en la traducción del griego no dice que Pablo posee fe en el Hijo de D’s, sino la fe del Hijo de D’s, o sea, que él y el Hijo de D’s comparten la misma fe.
  • De ninguna manera Pablo dice que esta fe es para su salvación o justificación, o sea, que Pablo en tanto circuncidado no se puede salvar por la fe de los gentiles, como él mismo lo enseña más adelante en Gálatas 5:2-4: “He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído”.
  • De la frase: “pues si por la ley fuese la justicia, entonces por de más murió Cristo.”, deducimos que es correcto; la justicia que inaugura Jesús de Nazaret es por la fe en Él como la define Ro.10:9 para la casa de Israel y los gentiles. Sin embargo, los judíos deben continuar justificándose por el cumplimiento de la ley y la clase de fe que está implícita en ella, o sea, la fe directa en el Padre, el pastor de la casa de Judá (Zac.10:3-5).

 

                                                     Xlll

Lucas 16:19-31

Otro ejemplo de las enseñanzas acerca de los dos caminos de salvación está en el relato de Lucas sobre el hombre rico y Lázaro:

 

Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado.  Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.  Y Abraham le dijo: a Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.  Más Abraham le dijo: si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.   Lc.16:19-31

En este relato se confirma nuevamente la existencia de dos caminos de redención. Aquí se asegura que la fe de Ro.10:9 no salva a los judíos que deben continuar cumpliendo con la Ley de Moisés para salvarse, aun cuando se encuentre abierto un camino de salvación diferente para los gentiles.

Ante todo se debe aclarar que el pecado del hombre rico consistió en la falta de cumplimiento del principal mandamiento, de amor al prójimo. Indudablemente, este mandamiento está en la base de los dos caminos de salvación, para las dos partes del pueblo de Israel. Por consiguiente, de aquí se deduce que la familia del hombre rico no cumplía con este mandamiento de la ley. Siendo esta familia judía, debía cumplir con la ley que Moisés entregó en el desierto al pueblo de Israel y cumplir con los preceptos y ordenanzas de esta ley, y, por supuesto, con uno de sus pilares: el amor al prójimo, es decir, entre otras cosas, siendo responsables y misericordiosos con los necesitados, tal como enseña Pablo en la epístola a los Gálatas 5:2-4, como ya se vio arriba.

 

 

XlV

Gálatas 2:20

Otro ejemplo más está en la declaración de Pablo acerca de la naturaleza de su fe, cuando escribe en la Epístola a los Gálatas:

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del (de el, en griego. Op. cit.) Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gl.2:20. (Las negritas y la aclaración parentética son del autor).

Pablo vive en la fe del Hijo de D’s y no en la fe en el Hijo de D’s.

Esto significa que Pablo y Cristo tienen la misma fe, o sea, en el Padre, puesto que la fe del Hijo no puede ser una fe (o creencia) en sí mismo.

                                                    

 

                                                  XV

1Co.15:14

Otra prueba de la enseñanza del N.T. acerca de la existencia de dos caminos de salvación se encuentra en la Primera Epístola a los Corintios:

“Si Cristo no resucitó, vacía (vana) es nuestra predicación y vacía (vana) es la fe de ustedes“. 1Co.15:14. (Las aclaraciones parentéticas son del autor).

Según esto, Pablo enseña a los corintios dos cosas en caso que Cristo no hubiera resucitado:

  1. a) “Nuestra predicación” incluye al judío Aquila y a su mujer Priscila y a Timoteo y a Silas, en el segundo viaje apostólico de Pablo, o sea, que se trata de acompañantes judíos. Esto significa que la fe de ustedes no es nuestra fe, la fe de Pablo y de sus acompañantes judíos, es decir, que la fe de los judíos no es vana a pesar de que Cristo no hubiera resucitado, puesto que está fundada en la fe directa en el Padre y no como la de los corintios gentiles que consiste en la fe en el Hijo (Ro.10:9) y, por su intermediación, en el Padre.
  2. b) En el caso hipotético que la resurrección de Cristo no haya tenido lugar, solamente la misión de los judíos a los gentiles es vana, no la fe de estos. Puesto que Cristo sí resucitó, la enseñanza de Pablo se limita a resaltar la existencia de dos caminos, es decir, de dos tipos de fe, y a aclarar que ambas son redentoras, como se vio en puntos anteriores: “la fe de ustedes” y que implícitamente se refiere, también, a la otra fe: “nuestra fe”, o sea, la de los judíos en tanto una fe distinta.

Pablo distingue entre “nuestra predicación” (o sea, la de los judíos a los gentiles) y entre “vuestra fe”, o sea, la fe en Jesucristo (por ejemplo Ro.19:9) que, como ya se vio en varias oportunidades, no es la fe de los judíos.

“Nuestra predicación” consiste en continuar con la misión de Jesús, de buscar a la casa de Israel (Jer.3:18 y Mt.15:24) y de los gentiles (Talmud Babli. Tratado Pesajim 87b), para su inclusión al olivo de Israel junto con la casa de Judá (los judíos).

                                                                      

                                                                        

 

XVl

Un ejemplo más sobre la concepción de un único camino de salvación (por medio de la intervención redentora de Cristo), tan clásica en los teólogos cristianos, y en la cual incluyen a los judíos, está basado en un pasaje del libro de Mons. Alfredo H. Zecca, Arzobispo de Tucumán, Argentina:

Monseñor Zecca, en su libro, escribe sobre el relativismo teológico:

Se trata de un ámbito amplio,… baste con señalar su núcleo; todas las religiones tienen el mismo valor salvífico, no existe por consiguiente, una religión verdadera y universal. Cristo y la Iglesia son, por lo tanto, sólo un camino de salvación, entre muchos otros. De esta tesis se infiere inmediatamente que se niega la mediación salvífica única de Cristo y de la Iglesia.[11]

Ciertamente que la interpretación de las SE que se expone en nuestro trabajo no se identifica con la afirmación sobre que “todas las religiones tienen un mismo valor salvífico”; consideramos que, si así fuera, todo individuo podría elegir su propia religión del “menú” de religiones existentes de acuerdo a su gusto y comodidad.

La tesis de los dos caminos que aquí se plantea, considera que en el único proyecto de salvación de D’s existen dos caminos para dos grupos diferentes, o sea, el camino de redención para los judíos por el cumplimiento de la Ley de Moisés y otro para los gentiles, “la mediación salvífica única de Cristo”, según las SE, especialmente del NT. En otras palabras, tiene razón Monseñor Zecca cuando escribe acerca de la “mediación salvífica única de Cristo”. Lo que en este trabajo, como en el anterior (cap.8, págs.179-188), se explica y demuestra es que esta “mediación salvífica” no es relevante para los judíos: ellos no necesitan de la mediación de Jesús de Nazaret, puesto que están siempre con el Padre (por el cumplimiento de la Ley de Sinaí, que fue dada directamente por Él), como ya se demostró en los ejemplos de arriba, en donde se tiene que el texto del Nuevo Testamento es el principal pedagogo sobre este tema.

También es importante recalcar, en este contexto, que si bien las religiones paganas en sí mismas no tienen poder salvífico, D’s puede salvar a paganos, individuos o grupos, según su sola voluntad y discernimiento. Esto significa que los miembros de religiones monoteístas no están en condiciones de juzgar o condenar a los paganos por su pertenencia a estas religiones:

… mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.  Is.55:8

No obstante, lo que sí están obligados a hacer, es llevarles la buena nueva del camino de salvación inaugurado por Jesús de Nazaret, para los gentiles (y la casa de Israel, dentro de ellos). La obligación de los cristianos es evangelizar a los paganos y no condenarlos por su condición de serlo. Esto debe quedar muy claro.

 

 

                                                                       XVll

En la parábola del hijo pródigo, el hermano mayor se queja respecto de que el padre nunca había sacrificado un becerro por (o para) él, que está todo el tiempo trabajando en la casa del padre y sabiendo que todo lo que es del padre es también de él.

En la tradición cristiana el becerro representa o, más bien, es una alegoría del sacrificio de Jesús por sus ovejas: la casa de Israel y los gentiles (Jn:10), cuando este vuelve (o quizás, para que vuelva). Según esto, el sacrificio de Jesús no es para la casa de Judá, es decir, los judíos. Por consiguiente, se tiene aquí una prueba más de la existencia de dos caminos de salvación.

 

XVlll

En este tópico, se va a demostrar la existencia de una situación de disonancia teológica por parte del Magisterio de la Iglesia Católica con respecto al camino de salvación para los judíos. Cuando se realiza alguna declaración original acerca del judaísmo, en tanto consecuencia lógica de Nostra Aetate, se cae en incoherencias cognitivas que parecerían ser muy difíciles de superar. Un ejemplo está en aquel pasaje del discurso del papa Juan Pablo II a la comunidad israelita de Mintz (Alemania), el 17 de noviembre de 1980, en donde afirma: “…el pueblo de D’s del Antiguo Pacto que no fue nunca revocado”, y que, además, fue incluido en el documento Notas sobre la forma correcta de presentar a los judíos y al judaísmo, en la prédica y la catequesis de la Iglesia Católica Romana, de 1985. Se abriría, de esta manera, el camino para llegar a la conclusión obligatoria de que existen dos caminos de salvación según las enseñanzas del N.T., o sea, un camino de salvación para los judíos a través del cumplimiento de la ley de Moisés, y otro, para el resto de la humanidad por el sacrificio redentor de Jesús y por un acto de confesión y de fe como está explícito en Ro.10:9.                                                           

No obstante, una declaración oficial de carácter doctrinal acerca de las obligadas conclusiones de una afirmación de este tipo no fue nunca realizada, lo que permite la toma de posiciones divergentes por parte de miembros del clero, de teólogos y creyentes en general. Contradicciones de este tipo las encontramos en las mismas Notas, cuando en otra parte afirma que si Jesús declara (Jn.10:16) que habrá “…un solo rebaño y un solo pastor”, la Iglesia y el judaísmo no deberían ser vistos como dos caminos paralelos de salvación, y que es deber de la Iglesia atestiguar (predicar) a Cristo como el Redentor para todos. Esta incoherencia cognitiva en que en un mismo documento se cita una declaración papal acerca de que la Antigua Alianza no fue nunca revocada y que está basada en el N.T. (Ro.11:28-29), sigue en vigencia, aunque solo para los judíos. Por otro lado, en el mismo texto se niega la posibilidad de la existencia de dos caminos de redención. Con otras palabras, si el Antiguo Pacto no fue revocado, significa que sigue siendo el camino de salvación para los judíos, y como se vio en el caso de Timoteo, no existe para los judíos un camino optativo de salvación.

Al respecto, consideramos importante traer a colación nuevamente, al igual que lo hicimos en trabajos anteriores, una tajante opinión del teólogo protestante Allan R. Brockway, que aunque se dirige a las iglesias protestantes, su postura es válida también para la Iglesia Católica:

Ciertamente que aquellas iglesias que fehacientemente han afirmado la validez contemporánea del Pacto con Israel (la salvación a través del cumplimiento de la ley) han limpiado de un solo golpe toda ambivalencia acerca de la centralidad de la misión a los judíos en la definición de la Iglesia. Una vez que ha quedado claro para los cristianos y para la Iglesia que D’s permanece fiel al pacto con el pueblo elegido, cualquier intento de convencer a los judíos de salirse de este pacto, se revela como un ataque a D’s mismo, que es quien hizo este pacto. En resumen, la misión cristiana hacia los judíos no es nada menos que pecado.[12]

 

                                                              XlX

Otra demostración sobre los dos caminos de salvación podemos encontrarla en el libro del Apocalipsis, capítulo 15:3:

Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. Ap.15:3

 

El autor del Apocalipsis habla de dos caminos: el de Moisés y el del cordero. Ambos caminos son justos y verdaderos. Esta sería una confirmación más de los dos caminos de redención. Un camino por la ley de Moisés, para los que están bajo esta ley, o sea, los judíos, y el otro camino es el del Cordero (¿de la parábola del hijo pródigo?), que el padre sacrifica para celebrar el regreso del hijo pródigo (es decir, de las diez tribus perdidas de la casa de Israel); el Cordero que se inmola para la salvación de la casa de Israel y de los gentiles (Lc.15:23).

 

 

                                                             XX

Un último ejemplo acerca de la vigencia de la Alianza de Sinaí (ahora únicamente para los judíos), se encuentra en el Libro del Apocalipsis 11:19:

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.

Según este texto, en el Templo celestial, sigue existiendo “el arca del Pacto” de Sinaí, y no ninguna otra arca. No existe ningún otro pacto que tenga un arca, que no sea el de Sinaí. De acuerdo a esta visión, el Pacto de Sinaí sigue vigente no solo en el cielo, sino también en la tierra, que es una realidad material (si se puede hablar de esta manera) de la realidad celestial. Si no fuera así, ¿para qué recordar esta visión?

 

Conclusiones

  1. a) Una de las claves para una comprensión más coherente entre todas las partes de las SE, en lo que se refiere principalmente al tema de la Redención, consiste en leerlas en clave de tres, o sea, la casa de Judá, la casa de Israel y los gentiles, y no como se lo viene haciendo hasta ahora (en los últimos 1900 años): en clave de dos, es decir, en gentiles y judíos únicamente.
  2. b) Con esta hermenéutica la comprensión del NT es más cabal, ya que parábolas y alegorías aparentemente desconectadas se apoyan una a otra y así refuerzan sus mensajes, como en el caso de Ro.11 (la alegoría de las ramas del buen olivo), Lc.15:11-32 (la parábola del hijo pródigo), o Jn.10, por ejemplo, en donde queda claro el paralelismo entre las ramas desgajadas y el hijo pródigo que abandona la casa de su Padre, como así también el paralelismo que resta, o sea, las ramas no desgajadas que quedan en el tronco del olivo, y el hermano mayor que está junto con el padre: todas son imágenes de la casa de Israel y de la casa de Judá, respectivamente; y el tercer componente son las ramas del olivo silvestre que son injertadas en el “buen olivo” (o pueblo de Israel) que son los gentiles, como también los tres tipos de ovejas en el Evangelio de Juan10.

 

 

 

 

[1] Jean Duhaime, “Conmemoración del 40 aniversario de Nostra Aetate en el Vaticano, 01-01-2006. Publicación del International Council of Christians and Jews.   

[2] A. Yoel Ben Arye, op.cit.

[3] Ibíd. cap.3: Verus Israel, un problema de identidad. También, en el Documento de la Pontificia Comision Bíblica, Las Sagradas Escrituras Judías en la Biblia Cristiana, cap. lV de este trabajo.

[4] P. Benoit, M. E. Boisamad, J. L. Malillos. Sipnosis de los Cuatro Evangelios. Tomo II. Ed. Española Desclee de Brouwer. Bilbao. 1977. pp.106. (Las negritas son del autor).

[5] Baum. Gregory, O.S.A. Los judíos y el Evangelio. Aguilar Ed. Madrid. 1965. Original from the English: The Jews and the Gospel. A reexamination of the N.T. 1964

[6] Ver también Fil.3:5

[7] Biblia de Jerusalem, Gl.2,7-9

 

[8] The R.S.V. Interlinear Greek-English, N.T., by Rev. Alfred Marshall. Samuel Bagster and Sons. Four Impression 1985.

[9] Francisco Lacueva, N.T. Interlineal Griego-Español Clie. 1984. Barcelona

[10]Víctor Manuel Fernández, Pablo apasionado (De Tarso hasta su plenitud). San Pablo Ed. Buenos Aires. 2009. Pág.80.

[11] Zecca, Alfredo Horacio. Iglesia y cultura en el siglo XXI. Ed. Ágape. 2011, pág. 16.

[12] Brockway, Allan R, “The theology of the Churches and the Jewish People” Center for the Study of Judaism and Jewish Christian Relations. Birmingham. England. 1989.www.abrock.com/birmingham

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